Agosto 2020

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Las Cortes y caminos de Europa

La pasada temporada de conciertos, la pandemia de covid-19 abrió una profunda brecha en los proyectos artísticos. Ha sido una herida que, en todo el mundo, descoyuntó la sociedad, y la música fue, sin duda, una de las actividades que más afectadas se vieron, al ser las primeras en interrumpirse y de las últimas en poder recuperar una cierta normalidad. La Primavera Barroca de 2020 sólo pudo presentar la primera de sus propuestas, la realizada por Al Ayre Español. El resto tuvieron que ser suspendidas. Pese a ello, los proyectos no se han perdido. El trabajo previo realizado se va a poder disfrutar este año y el próximo, de tal manera que se puedan trazar hilos conductores entre cada uno de los festivales, una vez recuperadas las rutas artísticas que durante siglos han conformado y conforman la identidad cultural europea y que tanto peso, influencia y esplendor tuvieron durante el periodo Barroco en el que este festival tiene su principal argumento. Precisamente, uno de los grandes epicentros musicales barrocos fue el de la Corte de Dresde que, tras la guerra de los Treinta Años, recuperó su esplendor artístico con tal efervescencia que la influencia de las escuelas italianas, a través de compositores como Heinrich Schütz, con amplia estancia y formación en Venecia, se entrelazaría con otras corrientes hasta configurar una espectacular amalgama creativa.

Justo en ese entorno de Dresde se va a centrar la agrupación encargada de abrir el festival, Il Gardellino, fundado en 1988 por Marcel Ponseele (uno de los oboístas de mayor prestigio internacional) y el fantástico flautista Jan De Winne. El grupo flamenco se ha convertido, desde entonces, en una de las grandes referencias en la interpretación barroca europea. Su propuesta reúne a autores como Heinichen, Hasse, Zelenka, Telemann, Vivaldi o Pisendel, virtuoso violinista de la época para el que el propio Vivaldi escribió alguna de sus obras. Es una perfecta demostración de cómo la mezcla de diferentes escuelas consiguió dotar a determinadas ciudades de un vigor impresionante que servía de foco de atención para músicos de todo el continente.

La pasada edición quedó pendiente el programa monográfico sobre George Frideric Haendel a cargo de L’Apothéose, grupo madrileño fundado en 2015 que se ha consolidado en tiempo récord como una de las apuestas más audaces y de mayor interés en el cada vez más sólido panorama interpretativo español. Si en ediciones anteriores el Haendel operístico tomó mayor protagonismo, en este caso lo hará el instrumental con A tribute to tears, en el que escucharemos una serie de sonatas del compositor alemán. Es un pulso camerístico haendeliano no demasiado frecuentado y que nos permite ver cómo el músico se mostró influenciado por Corelli, con quien trabajó en Roma.

Recuperamos, también de 2020, uno de los nombres imprescindibles de la música historicista española: Emilio Moreno y su formación La Real Cámara, que compararán la música de Giuseppe Torelli con la del jesuita Francisco José de Castro, conocido en Italia como Spagnuolo, y del que en 1708 se publicó en la imprenta Monti de ese país la obra de un Accademico Formato, que no era otro que el propio Castro. De esta manera, nos aproximamos al Castro más academicista y se podrá comprobar cómo éste supo asimilar nuevos lenguajes con enorme brillantez.

Ars lacrimae es el título con el que Enrike Solinís, mediante el laúd y la guitarra, nos propone un fascinante viaje a través de autores como Johnson, Dowland, Mudarra, Narváez, los manuscritos Barbarino y Osborn o el propio Bach. Son casi dos siglos en los que Solinís, uno de los músicos españoles de mayor predicamento en el ámbito de la guitarra barroca, nos mostrará en toda su belleza e intensidad la evolución de ambos instrumentos a lo largo del tiempo.

Vespres d’Anardí debutó hace un par de años con gran éxito en Primavera Barroca. Dani Espasa, al clave y la dirección, está demostrando amplitud de miras y notable ambición artística, que se plasma en originales proyectos. Ahora regresa con una solista de lujo, una de las grandes mezzosopranos de nuestro tiempo, Vivica Genaux. Con ellos volvemos a la Corte de Dresde, a través del compositor Johann Adolph Hasse y títulos como Cleofide, Solimano o Numa Pompilio. El virtuosismo casi pirotécnico de Genaux se alternará con diversas obras instrumentales en un programa que nos permitirá acercarnos a un repertorio importante que no siempre está en el primer plano de los teatros.

Primavera Barroca se cerrará a lo grande con la formación asturiana Forma Antiqva, consolidada ya como una de las más interesantes, vigorosas y felices realidades en el campo de la música antigua de nuestro país. Con una continua y creciente presencia internacional y una cuidada selección de grabaciones discográficas, el grupo que lidera Aarón Zapico nos llevará a un muy especial jardín barroco. Compositores como Haendel, Farnaby, Blow, Purcell, Literes o Sanz, entre otros, nos traerán aromas a lavándula, peonía, azucena o margarita, precisamente, en el mes de mayo en el que, con un esplendor casi barroco, se dejan ver los hermosos jardines europeos.

Cosme Marina

 

Oviedo


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